La kasbah Ait Ben Haddou en Marruecos

Marruecos es un país increíble y lleno de contrastes… yo en apenas unos días pasé del vibrante ritmo de las calles y el zoco de Marrakech, al encanto de una zona costera de las más turísticas, Essaouira, a las entrañas de la naturaleza marroquí más visitada, Ouzoud y Ourika… y al más sofocante desierto.

Cuando me preguntan si me gustaría volver a Marruecos, siempre digo lo mismo: claro que sí! pero para meterme en el desierto. Un mes no es suficiente para explorar un país, pero sí para empaparte un poco de su cultura y enamorarte de sus encantos… y como en todo viaje, siempre te marchas con una wish list para posibles visitas futuras. Pues el número 1 de esa lista de deseos es para mí el desierto.

Y es que mi fugaz paso por Uarzazate me bastó para hacerme una idea de lo apasionante que es.

Pero de mi estancia allí hay algo que destaca sobremanera, y es la visita a la kasbah Ait Ben Haddou, ubicada a 190 km de Marrakech (hice el traslado en coche), declarada en 1987 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es un antiguo pueblo bereber, amurallado, en cuyo interior aún viven algunas familias, y que sin duda está totalmente reenfocado al turismo, con tiendas y más tiendas a lo largo de su recorrido, en las que encontrar algún que otro “tesoro”, sobre todo en lo relativo a la pedrería.

Como todas las kasbahs, está construida de adobe, lo que le da ese particular color rojizo tan representativo… y es una auténtica ciudad por dentro, con su propia mezquita, palacio, villa, etc… Te recomiendo la visita al 100%, porque es que ni el sofocante calor (en mi caso superaba los 50 grados) te impedirá disfrutar de un recorrido único. Subir montañas, recorrer toda la kasbah, buscar refugio en alguna codiciada sombra, entrar en las tiendas y hablar con los dependientes… Todo es una experiencia que, a mi parecer, no deberías perderte.

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Qué ver en Essaouira, Marruecos

Essaouira es una preciosa ciudad marroquí, a unas dos o tres horas de Marrakech. Marruecos es un país de contrastes, y una excursión a este pequeño paraíso es el claro ejemplo de todo lo que puede ofrecer el país. En otro post ya hablé un poco sobre Essaouira, pero ahora quiero compartir mi visión de este pequeño rincón pesquero a través de mis fotografías. Espero que os gusten!

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El zoco de Marrakech

Marrakech es la ciudad más turística de Marruecos, y tanto es así que muchos deciden pasar sus vacaciones allí, apuntándose quizás a alguna excursión que otra, como las que realicé yo durante mi estancia en la ciudad, como el Valle de Ourika, Essaouira o las Cascadas de Ouzoud, a las que dedicaré pronto otro post.

Pues bien, Marrakech es una explosión de vida, que turísticamente cuenta con visitas obligatorias, pero que se vive y se conoce sobre todo a pie, paseando por sus calles y recovecos, probando su excelente gastronomía, disfrutando en su afamada Plaza Jemaa el Fna y conociendo su artesanía… Pero si hay un lugar que reúne un poquito de todo ello es su zoco.

Sólo algunas recomendaciones:

1. Tratar de tomar alguna referencia dentro para evitar perderse (sé de una pareja de catalanes que consiguió salir de allí gracias a su GPS)

2. Regatear, ofreciendo siempre menos de la mitad del precio sugerido, para empezar a negociar

3. Comer en uno de los puestos del frontal del zoco (también en los puestos de la Plaza Jemaa el Fna se come muy bien, algo más caro…)

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Mezquita Hassan II en Casablanca, Marruecos

Visitar la Mezquita Hassan II en Casablanca (el segundo templo musulmán más grande del mundo, después de la Meca) es indispensable cuando uno va de vacaciones al país, es como ir a París y no visitar la Torre Eiffel, pero si os soy sincera poco tiene que ver con el resto de la ciudad y la vida de los marroquíes.

Un símbolo de ostentación. Eso fue lo que pensé cuando la vi por primera vez. Pero desde luego, sorprendente, por su altura (172 metros mide su minarete), su perfecta ubicación junto al mar, la enorme extensión de sus exteriores, con una gigantesca plaza, una zona de jardines y arcos que dan tregua al sofocante calor y un interior que pueda albergar a unas 25.000 personas, junto con las 100.000 más que  pueden concentrarse en la explanada.

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